Concierto en silencio, despidiendo versos a las calles, viendo como te marchas en tus descansos, entiendo que nuestro presente es un pasajero más en esta ruta, cuyo futuro espero cada mañana y lo consumo cuando te pierdo de vista.
Donde quiera que camino, pronuncio tu nombre y levanto monumentos a tus recuerdos, llevo en mis pies los rostros de mis muertos, cansado, le desprendo a mi piel tus promesas.
Disfruto lo días menos cortos que los anteriores, los que acarician sus pasos, octubre sobre las calles, entre las avenidas una despedida a todos los destinos pasajeros del mismo sorbo de café, su rutina de dormirse en las estaciones y los besos de cada noche, esos días que no vuelven con una rosa clavada en sus brazos, y vuelan entre mis demonios y mis pasos.
Ismael Serna México, 1982. Deconstructor de noches y sicario de besos. Poeta nocturno sin puerto
y sin esperanza. Entre sus desvelos y vigilias dedica su aliento a la poesía sin musa,
aquella que al decirse se deshace en los labios. Viajero sin destino, y en muchos casos, sin equipaje.