"...había en mi corazón como un fuego
ardiente metido en mis huesos;
traté de sufrirlo, y no pude"
Jeremías 20:9
La noche gira sobre sus caricias,
besando la piel al agua,
entre cortinas la jornada calla,
el ebrio romance de sombras
tocan las esquinas de la cama,
mira el pulso de un llanto que lo calma.
Conversando entre sus piernas
limpia sus lágrimas
siento que
Dios olvida y llora;
siento que
olvida y llora
(olvida y llora,
Dios duele y
rueda entre su llanto.