LUNA ESPUMOSA, que duerme y que triste, estrella apagada, del bolero que descansa, sobre olas y carcoles de mis besos, de mis caricias en tus heridas; y que lástima acariciar el arco adormilado de tu aliento, bebiendo en copa tu recuerdo mirando otra noche sin Lorca y sin romancero.
MANOS púrpuras de olvido, de soledades y ansias de no encontrarte, develaban sobre las lunas de tu cuerpo infinito que sin amar reconocían tu silencio, tu calor y mi propio olvido.
EL CORAZÓN pequeña lágrima de cristal dentro de un mundo delicado, cuando se tiene es igual de hermoso que no tenerlo, cuando se ama es fuerte su recuerdo, tan delicado que la mínima herida lo rompe, y la hendidura nunca olvida, se desmorona lentamente mientras los pequeños cristales golpean el pecho herido.
Es tan hermoso el corazón, que aun roto no deja de ser precioso.
Ismael Serna México, 1982. Deconstructor de noches y sicario de besos. Poeta nocturno sin puerto
y sin esperanza. Entre sus desvelos y vigilias dedica su aliento a la poesía sin musa,
aquella que al decirse se deshace en los labios. Viajero sin destino, y en muchos casos, sin equipaje.